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¿Estoy bien o simplemente estoy acostumbrado/a a sentirme así?

25 ago
4 min de lectura



Cuando aprendemos a vivir con el cansancio emocional y dejamos de escuchar lo que necesitamos


Hay una pregunta que hacemos con frecuencia:

—¿Cómo estás?


Y casi automáticamente respondemos:

—Bien.


A veces lo decimos porque realmente estamos bien.

Pero otras veces lo decimos porque no sabemos cómo explicar lo que sentimos. Porque estamos cansados de hablar de lo mismo. Porque tenemos demasiadas responsabilidades. Porque sentimos que “no tenemos motivos” para sentirnos mal. O simplemente porque hemos aprendido a seguir adelante, incluso cuando por dentro algo nos está pidiendo detenernos.


Y entonces aparece una pregunta diferente, quizá mucho más importante:

¿Estoy realmente bien o simplemente me acostumbré a sentirme así?


Seguir funcionando no siempre significa estar bien


Uno de los aspectos más complejos del malestar emocional es que no siempre se manifiesta de una manera evidente.

Podemos levantarnos cada mañana, ir a trabajar, cuidar de nuestra familia, cumplir compromisos, responder mensajes, hacer ejercicio, salir con amigos y continuar con nuestra rutina… mientras internamente sentimos que algo no está bien.

Seguimos funcionando.

Pero funcionar y sentirnos bien no son necesariamente lo mismo.

A veces vivimos durante tanto tiempo con ansiedad, cansancio, tristeza, irritabilidad o desconexión emocional que comenzamos a considerarlo parte de nuestra personalidad.

“Yo siempre he sido así.”

“Es que tengo demasiado trabajo.”

“Ya se me pasará.”

“Todos estamos cansados.”

“Hay personas que están peor.”

Y poco a poco dejamos de preguntarnos qué está ocurriendo dentro de nosotros.


Cuando el cansancio emocional se vuelve parte de la rutina


El cansancio emocional puede aparecer de muchas maneras y no siempre lo reconocemos inmediatamente.

Tal vez últimamente:

  • Te cuesta disfrutar cosas que antes te hacían sentir bien.

  • Sientes que estás constantemente cansado/a, incluso después de descansar.

  • Tienes menos paciencia y reaccionas con mayor irritabilidad.

  • Necesitas aislarte porque interactuar con otras personas te resulta agotador.

  • Te cuesta concentrarte o tomar decisiones.

  • Sientes que estás viviendo en “piloto automático”.

  • Te cuesta identificar qué necesitas emocionalmente.

  • Descansas, pero sientes culpa por hacerlo.

  • Tienes la sensación de estar cumpliendo con todo, pero desconectado/a de ti.

  • Te preguntas cuándo fue la última vez que realmente te sentiste en paz.

Ninguna de estas señales, por sí sola, significa necesariamente que exista un trastorno psicológico.


Pero sí pueden ser señales de que vale la pena detenernos y prestar atención.

Nuestro mundo emocional también necesita ser escuchado.


¿Por qué nos acostumbramos al malestar?


Vivimos en una sociedad que muchas veces premia la productividad, la rapidez y la capacidad de seguir adelante.

Aprendemos a valorar a quien “puede con todo”.

A quien no se detiene.

A quien siempre está disponible.

A quien continúa a pesar del cansancio.

Y, sin darnos cuenta, podemos empezar a interpretar el descanso como pérdida de tiempo, pedir ayuda como debilidad y expresar nuestras emociones como una carga para los demás.

Así aprendemos a funcionar incluso cuando necesitamos parar.

Y puede ocurrir algo todavía más silencioso: dejamos de preguntarnos cómo estamos porque tenemos miedo de descubrir la respuesta.


Escucharte no significa detener tu vida

Cuidar nuestra salud mental no significa que tengamos que abandonar nuestras responsabilidades, cambiar completamente nuestra vida o encontrar una solución inmediata para cada problema.


A veces comienza con algo mucho más sencillo:

escucharnos.

Preguntarnos:

¿Qué estoy sintiendo realmente?

¿Desde cuándo me siento así?

¿Qué estoy necesitando y no estoy permitiéndome pedir?

¿Qué parte de mi vida me está generando bienestar y cuál me está agotando?

¿Estoy viviendo de acuerdo con lo que necesito o simplemente cumpliendo con lo que se espera de mí?

Estas preguntas pueden abrir espacios de reflexión importantes.

Porque conocernos también es una forma de cuidarnos.


No todo malestar necesita convertirse en una crisis para ser atendido


Existe una idea muy extendida de que debemos esperar a sentirnos “muy mal” para buscar ayuda psicológica.

Pero no necesitamos llegar al límite para pedir acompañamiento.

La psicoterapia también puede ser un espacio para comprendernos mejor, procesar experiencias, desarrollar herramientas emocionales, establecer límites, trabajar patrones que ya no nos ayudan y construir una relación más saludable con nosotros mismos.


Pedir ayuda no significa que algo esté mal contigo.

A veces significa simplemente que has decidido dejar de atravesarlo todo en soledad.


Tal vez la pregunta no sea “¿estoy bien?”


Quizás después de leer esto puedas volver a esa pregunta que tantas veces respondemos automáticamente:

¿Cómo estás?

Y esta vez, en lugar de responder inmediatamente “bien”, puedas darte unos segundos.

Respirar.

Escucharte.

Y preguntarte:

¿Cómo estoy realmente?

Tal vez descubras que estás cansado/a.

Tal vez que estás atravesando un duelo.

Tal vez que necesitas poner límites.

Tal vez que llevas demasiado tiempo intentando ser fuerte.

O quizás descubras que, a pesar de todo, también hay cosas que están bien y que merecen ser reconocidas.

Todas esas respuestas son válidas.

Porque cuidar nuestra salud mental también significa aprender a reconocer lo que ocurre dentro de nosotros sin juzgarnos por sentirlo.


Volver a escucharte

En ocasiones, necesitamos un espacio seguro para poner en palabras aquello que hemos aprendido a callar.

La psicoterapia puede ofrecer ese espacio: un lugar para detenernos, comprender lo que estamos viviendo y encontrar nuevas maneras de relacionarnos con nuestras emociones, nuestras experiencias y con nosotros mismos.


No tienes que esperar a estar al límite para comenzar a cuidarte.

A veces, el primer paso puede ser simplemente reconocer que necesitas escucharte.

Y quizá ese sea el verdadero comienzo:

volver a ti.






Sobre la autora


María José León Fuenmayor, Psicóloga Clínica


Con experiencia en el área de la salud mental, acompaño a adolescentes y adultos en diferentes procesos emocionales y psicológicos, desde una perspectiva humana, ética y profesional.

Si sientes que algo dentro de ti necesita ser escuchado, puedes conocer más sobre mis servicios de atención psicológica y encontrar un espacio de acompañamiento adaptado a tus necesidades.


Tu bienestar también merece un espacio.






Nota: Este contenido tiene fines educativos y de orientación general. No sustituye una evaluación ni un proceso de atención psicológica individual.

 
 
 

Comentarios


Entenderte también es sanar.
Gracias por visitar este espacio. Espero que aquí encuentres información, herramientas y acompañamiento para cuidar tu salud emocional

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